
FELIZ DÍA DE LA MADRE
Es curioso cómo a los seres humanos nos gusta caer en incoherencias, a veces de manera consciente y otras de forma inconsciente.
El machismo y la norma heteropatriarcal las llevamos casi en nuestro ADN. Es muy difícil reconocer algunas de sus huellas porque como sociedad hemos integrado y normalizado conductas que nos sitúan a las mujeres, en situación de vulnerabilidad y cómo nosotras no somos capaces de terminar de romper con las cadenas que nos atan a roles y estereotipos alejados de la realidad,
Un claro ejemplo de ello es la celebración del día de la madre. Históricamente a las mujeres se nos categoriza en dos niveles completamente contrapuestos o bien somos vírgenes, madres, cuidadoras, o somos putas, mujeres independientes, libres, dueñas de sus propias vidas y decisiones. Reflejo de la tradición judeo cristiana que presenta dos modelos de mujer; una la Virgen María, madre abnegada que acepta la maternidad, asume el sacrificio de su único hijo, virgen y sometida a la costumbre de casar a niñas con hombres mucho más mayores que ellas y sin tener en cuenta su opinión. O María Magdalena cuya figura ha ido evolucionando según las necesidades de la Iglesia, que en un principio la describe como una puta redimida.
Por si esto no fuese suficiente parece que se nos olvida que nuestra sociedad sigue un modelo económico capitalista con lo que esto supone para nosotras.
La alianza de Capital y heteropatriarcado es un yugo que nos mantiene agarradas por dónde más duele,
La maternidad, puede parecer que es una decisión que se toma libremente, cómo algo natural cuándo lo único natural de esta cuestión es lo referente a la biología.
Las mujeres que somos madres, de alguna manera, cumplimos con la función asignada para nosotras, se nos dice qué para ser una mujer completa tenemos que tener hijos, qué la maternidad nos hace mejores personas, en fin un montón de excusas para que sigamos pariendo.
Pero, ¿qué hay detrás de todo esto?
Una de las causas principales es la necesidad del Capital por tener mano de obra que mantenga en marcha los engranajes de su sistema financiero basado en la explotación. Nosotras somos las productoras de esa mano de obra. De esta forma se nos somete a control y escrutinio social. Una de las estrategias es aludir a lo emocional. Una sociedad que ha naturalizado que los cuidados, crianza, es una cuestión de las mujeres porque biológicamente estamos dotadas para ello.
De esta manera se nos explota en la esfera pública y en en la esfera privada. Realizamos dobles, triples joranadas, porque además del trabajo asalariado, que en la mayoría de los casos reproducen en la esfera pública lo que realizamos en la perivada; limpieza, cuidado de personas, enfermería son un claro ejemplo. Se nos pide que renunciemos a nuestros sueños y que nos sacrifiquemos para ser “buenas madre y mujeres”, que proyectemos nuestros anhelos a través de nuestros hijos. Pero no se nos facilitan recursos y herramientas para una crianza de calidad, para una educación con espíritu crítico.
La mujer que no es “madre” por los motivos que sean, es juzgada cómo una “mala mujer” o cómo alguien que no sirve para el gran propósito de su vida que es tener descendencia. Todavía recuerdo las palabras de mi abuela cuando mi hija nació, “tranquila ya has demostrado que vales”. Mi abuela sólo puso palabras a un miedo arraigado en el seno de nuestra sociedad. Una mujer qué trae criaturas al mundo demuestra que es valiosa a la sociedad. Nos apelan desde lo emocional, porque no olvidemos qué somos el “sexo débil”, nos hablan de instinto maternal de la necesidad de tener descendencia, en resumen que debemos cumplir con los estereotipos y roles de género que se nos asignan desde el momento que venimos al mundo. Y todo esto si eres una mujer cisgénero y heterosexual. Imaginemos una mujer estéril, lesbiana o trans y la cantidad de etiquetas y estigmas que se les colocan, daría para varios ensayos.
Y por último, para no extenderme demasiado, hay que añadir el componente consumista qué es uno de los fundamentos del Capitalismo.
La víspera del día de la madre nos inundan con anuncios de perfumes, joyas , flores, bombones… como ideas de “regalo” para nuestras madres y caemos en la trampa independientemente de las ideologías, hacemos colas en supermercados , floristerías, perfumerías para COMPRAR un momento de reconocimiento a nuestra labor social, y ¿el resto de los 364 días?. La dignidad, la libre elección, la independencia, la libertad de vivir nuestras vidas sin estigmas, sin roles de género ni estereotipos sería el verdadero regalo. No necesitamos a otros para sentirnos completas, todas las personas nacemos completas y únicas.
Por todo esto y por algunas cosas más me atrevo a criticar este día, creo que tenemos motivos de sobra para no doblegarnos ni sentirnos obligados a celebrar una imposición.
Así que, sí FELIZ DÍA DE LA MADRE.
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