
Ayer me encontraba paseando por Donosti y me acerqué a la Plaza Gipuzkoa para visitar a la pareja de cisnes qué vive confinada allí.
Mi sorpresa fue ver qué sólo había uno y estaba en unas condiciones lamentables.
El estanque sucio, prácticamente seco , cierto es qué están haciendo reparaciones en la zona, qué espero mejoren las condiciones de vida de este cisne.
Conocí a una maravillosa mujer qué lo alimenta hace años, no sé si nombre pero sí el de su perro, Leonardo.
Primero de todo agradecer su dedicación, ella mantiene alimentado a este animal y hasta hace unos meses al otro cisne qué habitaba el estanque también.
Me contó qué debido al estrés, visitas, niños, pedradas, la falta de comida, un cisne acabó con la vida del otro, mientras la institución qué presume de ciudad glamurosa, mira para otro lado.
Es muy triste qué un ave tan majestuosa, y con alas para volar, viva confinada en un charco sucio, en el centro de la ciudad y a la vista de todo el mundo.
Existe la ley de bienestar animal, se trata de cumplirla y devolver la dignidad a este cisne y qué no termine sus días solo y abandonado por quién lo presume y debiera cuidarlo.
Deja un comentario