Hoy necesito escribir sólo para desahogarme.
Me cuesta vivir en un mundo repleto de personas frías, sin alma. Fingen tener emociones y sentimientos hacia otras personas, pero es mentira. Pura fachada .
No sé si saben el dolor qué pueden causar.
Te putean, se creen qué se te ha olvidado y vuelven con sonrisas y cómo si nada hubiese pasado.
Hay puertas qué cierro y no quiero abrir.
No soy el capricho de nadie, ahora sí, ahora no, ni de amistades, ni familiares, ni de nadie.
Me quiero y respeto lo suficiente para respetar límites que me he marcado y qué he marcado. Los límites me han costado sufrimiento pero son sólidos.
Las relaciones con otros implican involucrarse, no desinteresarse durante un tiempo, darse cuenta de que mejorabas su vida y pretender irrumpir de nuevo.
No.
Afortunadamente, conozco personas que siento cercanas qué son auténticas, honestas, y qué les gusta pasar tiempo conmigo y viceversa. Eso mejora mi vida, me da un chute de autoestima y me recuerda qué no necesito migajas de quién no sé quiere y no puede querer a nadie. Yo me quiero y merezco todo lo bueno qué me da la vida.
Qué agusto me he quedado, gracias.
Deja un comentario